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Frente al concreto y el acero, la tierra aparece como una alternativa cálida, regenerativa y humana. Sin embargo, integrarla en entornos urbanos implica superar retos técnicos, normativos y culturales que pocas veces se abordan de forma integral.
Este artículo documenta una experiencia poco común: un conjunto habitacional construido en Guadalajara que, sin proponérselo como manifiesto, abre caminos para pensar la tierra como material, sistema y posibilidad dentro del paisaje urbano.

Arquitectura que escucha al lugar
El proyecto es obra del arquitecto Eliseo Van Aartsen Palomera y Ricardo Castillo Lozano. Su proceso de diseño fue concebido como trabajo final de licenciatura, bajo la tutoría de la maestra Elena Ochoa, y posteriormente construido en 2015.
Brasilia Sustentable parte de una premisa clara: habitar de forma consciente también es posible en contextos urbanos.
En un terreno de 1,610 m² se desarrollaron 3,200 m² de construcción distribuidos en tres niveles, incluyendo terraza y techo verde en un cuarto nivel. Cada unidad habitacional tiene 72 m² de desplante y aproximadamente 245 m² de construcción total.
Sin embargo, más allá de sus dimensiones o programa, el proyecto destaca por haberse desarrollado como un ejercicio de aprendizaje colectivo, ensayo técnico y exploración crítica sobre el habitar contemporáneo. No es un modelo a replicar, sino una referencia viva que muestra que es posible construir distinto dentro de la ciudad.
Programa arquitectónico y estrategias pasivas
El conjunto integra ocho unidades habitacionales organizadas a partir de un pasillo peatonal que separa la circulación vehicular y genera un microclima mediante vegetación.
Las viviendas se escalonan siguiendo el declive natural del terreno, lo que permite captar y conducir el agua pluvial por gravedad, evitando bombeos y reduciendo el consumo energético.
Aunque no todas las decisiones responden estrictamente a una lógica bioclimática, muchas sí lo hacen:
- Ventilación cruzada mediante vanos y celosías
- Orientación solar que define usos de terrazas y tendederos
- Techos inclinados a 25° para captación de agua y colocación de paneles solares
Más que un sistema cerrado, el proyecto propone una serie de ensayos que abren preguntas sobre cómo habitar mejor.

Construcción con tierra: técnica, entorno y oficio
El núcleo del proyecto es la tierra como material constructivo. Se fabricaron en sitio 160,000 bloques de tierra comprimida (BTC), utilizando una mezcla de arcilla, arena del sitio, arena de río y entre 6% y 8% de cemento como estabilizante.
Las pruebas de resistencia a la compresión arrojaron valores de entre 50 y 95 kg/cm², superando los mínimos establecidos por la norma mexicana NMX-C-441-ONNCCE-2013 para uso estructural. Esto permitió validar técnicamente el uso del BTC en el proyecto.
La producción de los bloques, realizada con prensa manual, tomó entre uno y un año y medio, enfrentando retos importantes en la aceptación del material por parte de la mano de obra local.
El sistema constructivo se complementa con:
- Cimentación de piedra brasa local
- Losa de concreto con aislante para proteger el BTC de la humedad
- Muros modulares sin refuerzo vertical, estabilizados mediante contrafuertes
Además de su función estructural, los muros de tierra aportan propiedades higrotérmicas, regulando temperatura y humedad interior sin necesidad de climatización artificial.
Aquí, la tierra no es un gesto estético ni nostálgico: es una decisión técnica, ambiental y política.
Agua: infraestructura viva
Uno de los aportes más relevantes del proyecto es su sistema integral de manejo del agua, concebido desde el inicio como una infraestructura descentralizada y autónoma.
El sistema incluye:
- Captación pluvial desde azoteas y terrazas hacia cisternas con capacidad total de 160,000 litros
- Filtración primaria mediante cajas de piedra y arena
- Tratamiento de aguas grises en cada vivienda con sistemas de filtrado por capas
- Fosas anaerobias para aguas negras
- Reúso del agua tratada para riego y usos no potables
Este sistema permite reducir la dependencia de infraestructura centralizada y fomentar una relación directa entre habitante y recurso.
Compostaje, residuos y vegetación productiva
El proyecto integra prácticas cotidianas que permiten cerrar ciclos materiales:
- Separación de residuos reciclables y peligrosos
- Compostaje comunitario mediante lombricomposta
- Producción de alimentos en azoteas y jardineras
La vegetación no cumple un rol decorativo, sino productivo: se cultivan plantas aromáticas, maíz, tubérculos y otras especies que fomentan el intercambio entre viviendas.
Cada elemento del proyecto busca activar relaciones más conscientes entre consumo, residuos y territorio.
Interiorismo y soluciones pasivas
Los espacios interiores se organizan como lofts abiertos, con soluciones que favorecen la ventilación natural y la eficiencia térmica.
Destaca el uso de un sótano climático que mantiene temperaturas constantes entre 16 y 18 °C, utilizado como despensa sin necesidad de refrigeración.
El uso de madera reciclada, celosías y sistemas de apertura variable en ventanas permite adaptar el espacio a distintas condiciones ambientales.

Retos y aprendizajes
Como toda experiencia viva, el proyecto enfrentó desafíos importantes:
Desafíos
- Resistencia cultural a adoptar sistemas sustentables
- Fallas técnicas en jardineras
- Curva de aprendizaje en la construcción con BTC
Aciertos
- Integración entre diseño, técnica y vida cotidiana
- Uso contemporáneo de la tierra como material estructural
- Diseño modular con fuerte sentido del lugar
Construir con tierra en la ciudad sí es posible
Este proyecto no resuelve todos los problemas ni pretende ser una solución definitiva. Sin embargo, deja algo claro: la construcción con tierra en la ciudad no solo es posible, sino necesaria.
Implica cuestionar lo establecido, aceptar la experimentación y reconocer los límites de cada decisión. También requiere sensibilidad para escuchar el lugar y disposición para aprender desde la práctica.
Más que un modelo, Brasilia Sustentable es una referencia viva. Una que nos invita a imaginar una arquitectura que escuche más, imponga menos y vuelva a poner los pies —y las manos— en la tierra.
Referencias
Dani, A., Hernández, A., & Vallejo, A. (Entrevistadoras). (2023, 7 de noviembre). Entrevista a Eliseo Van Aartsen sobre el proyecto «Brasilia Sustentable» [Entrevista]. Archivo personal.
COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 29 de diciembre). SORPRENDENTE Complejo DE CASAS SUSTENTABLES en Guadalajara, Obras Ajenas | Eliseo Van Aartsen — parte 1 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=70Fo7RYLT8o&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=3
COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 30 de diciembre). ESTA CASA es un «LOFT» Sustentable con SISTEMAS INTELIGENTES ECOLÓGICOS | Eliseo Van Aartsen — parte 2 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=M7ULLSWinYQ&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=2
COTAPAREDES Arquitectos. (2022, 29 de diciembre). ÁREA SOCIAL Sustentable CON AZOTEAS VERDES | Obras Ajenas | Eliseo Van Aartsen — parte 3 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Wyf73jHIdKg&list=PLXqJaJyXUA9qKIhOI1vSMrgxrTvwb2aST&index=11
Escrito por Andrea Hernández Sánchez, egresada Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2021)

Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.


